Bartolomé de las Casas denunció a los conquistadores ante el rey
Bartolomé de las Casas fue un colono español que se volvió en contra de la conquista de América. Él mismo había tenido indígenas a su servicio. Después renunció a ellos, se hizo fraile y pasó cincuenta años contándole al rey lo que de verdad hacían los conquistadores. Su denuncia ayudó a cambiar la ley en 1542.
Puntos clave
- Las Casas fue una de las primeras personas en denunciar el abuso de los pueblos indígenas de América.
- Él mismo tuvo una encomienda en su día, luego renunció a ella y se volvió contra todo el sistema.
- Su libro denunció las matanzas directamente ante la Corona española.
- Su campaña ayudó a empujar a Carlos V a promulgar las Leyes Nuevas de 1542, que prohibieron la esclavitud indígena.
- Los colonos se resistieron con dureza, y buena parte de la reforma quedó deshecha en menos de tres años.
¿Quién fue Bartolomé de las Casas?
Bartolomé de las Casas fue un sacerdote y fraile español que se convirtió en el crítico más enérgico de la conquista de América llevada a cabo por su propio país. Nació en Sevilla en 1484 y de joven cruzó el mar hacia el Caribe. La Corona le concedió más tarde un título oficial que llevó durante el resto de su vida, Protector de los Indios.

Bartolomé de las Casas, el fraile que pasó medio siglo denunciando la conquista ante la Corona española.
Anónimo, siglo XVI (dominio público)
Llegó a la isla de La Española en 1502. Como otros colonos, recibió una encomienda. Era una concesión de tierras y de los indígenas que vivían en ellas. Esa gente tenía que trabajar para él. A cambio, se suponía que debía protegerlos y enseñarles la fe. En la práctica era trabajo forzado.
Participó en la conquista de Cuba en 1513. Vio aldeas incendiadas y a personas asesinadas por diversión. Durante un tiempo miró hacia otro lado, como hacían la mayoría de los colonos. Para entonces ya era sacerdote, uno de los primeros ordenados en las nuevas colonias, y aun así seguía teniendo indígenas a su servicio.
De encomendero a acusador
El cambio llegó en 1514. Mientras preparaba un sermón, Las Casas leyó un pasaje de las Escrituras que lo dejó helado. Advertía que robar al pobre era derramar su sangre. Se miró las manos y vio a un esclavista. Decidió renunciar a todo.
Liberó a los indígenas que tenía a su cargo y devolvió sus tierras. Entonces empezó a luchar. Cruzó el mar hacia España una y otra vez para defender su causa en la corte. Se ganó la enemistad de casi todos los colonos de América, porque atacaba justo aquello que los hacía ricos.
En 1516, el regente de España, el cardenal Cisneros, le dio un cargo oficial. Fue nombrado Protector de los Indios. Venía con un sueldo modesto y una tarea enorme. Debía denunciar los abusos y defender a los indígenas ante las autoridades españolas. En 1523 ingresó en la orden de los dominicos como fraile.
¿Qué decía la Brevísima relación de la destrucción de las Indias?
Era una denuncia breve y brutal que Las Casas escribió en 1542. Enumeraba matanza tras matanza por todo el Caribe y Centroamérica. Nombraba los métodos sin rodeos. A la gente la quemaban, la ahorcaban, la echaban a los perros y la mataban a trabajar en las minas. Lo escribió para escandalizar a la Corona y obligarla a actuar.

La conquista que Las Casas se propuso documentar, el colono contra el indígena en los primeros años de las colonias.
El libro estaba dirigido al futuro rey, el príncipe Felipe. Las Casas quería que el hombre que pronto gobernaría España supiera lo que se hacía en su nombre. Buena parte lo había visto con sus propios ojos. El resto lo recogió de otros sacerdotes y testigos a lo largo de cuarenta años.
Sus cifras, sin embargo, no eran rigurosas. Las Casas afirmaba que habían muerto muchos millones de indígenas. La mayoría de los historiadores cree que infló las cifras para que su mensaje calara. La cifra real fue enorme, impulsada tanto por las enfermedades como por la violencia, pero sus números se leen como un arma, no como un censo. Conviene tenerlo presente al leerlo. Ese mismo año entregó también a la Corona una declaración formal de su postura, que hoy conserva la Biblioteca del Congreso.
Cómo la denuncia de un fraile llegó al rey
Las Casas no se limitó a publicar y esperar. Llevó su causa directamente a lo más alto. Informó a las autoridades, participó en consejos reales y presionó al emperador en persona. En 1542 el esfuerzo dio fruto. Carlos V firmó un amplio conjunto de reformas que se conocieron como las Leyes Nuevas.
Las Leyes Nuevas se firmaron el 20 de noviembre de 1542. Prohibían esclavizar a los indígenas. Bloqueaban cualquier encomienda nueva. Y ordenaban que las concesiones existentes se extinguieran a la muerte de su titular, para que la tierra fuera volviendo poco a poco a la Corona. Fue la medida más enérgica que España había tomado nunca en favor de los habitantes de sus colonias.
| Norma | Antes de las Leyes Nuevas | Después de 1542 |
|---|---|---|
| Esclavitud indígena | Permitida en la práctica de forma generalizada | Prohibida sin excepciones |
| Nuevas encomiendas | Concedidas a los colonos | Sin nuevas concesiones |
| Encomiendas existentes | Heredadas por los descendientes | Se extinguen a la muerte del titular |
| Indígenas como porteadores | Obligados a cargar bultos | Vetado salvo en caso de verdadera necesidad |
Sobre el papel, fue una victoria que pocas personas que denuncian irregularidades llegan a ver. Un hombre nombró un crimen, y el gobernante más poderoso de Europa reescribió la ley por su causa. Las Casas había convertido un argumento moral en una política firme.
Los colonos se resistieron
La reforma no se sostuvo. Los colonos de toda América vivían del trabajo forzado de los indígenas, y las Leyes Nuevas amenazaban su riqueza. Se resistieron de inmediato. En el Perú la indignación estalló en una revuelta abierta, y un virrey real fue asesinado. La Corona vaciló.
En 1545, solo tres años después de firmarse las leyes, la Corona derogó la norma que extinguía las encomiendas a la muerte de su titular. Era la parte que más odiaban los colonos. Sin ella, el sistema siguió en pie durante generaciones. Las Casas había ganado la ley, y luego vio cómo le arrancaban el corazón.
Aun así, siguió luchando. Como obispo de Chiapas, en lo que hoy es el sur de México, intentó hacer cumplir lo que quedaba. Ordenó a sus sacerdotes que negaran la absolución a los colonos que no liberasen a sus esclavos. Los españoles del lugar lo odiaron por ello. Pronto regresó por mar a España para defender su causa desde allí.
¿Eran humanos los pueblos indígenas? La controversia de Valladolid
En 1550 el rey hizo algo extraordinario. Suspendió todas las nuevas conquistas y convocó una controversia formal sobre si eran justas. Se celebró en Valladolid. De un lado estaba un erudito, Juan Ginés de Sepúlveda, que sostenía que los indígenas eran esclavos por naturaleza. Del otro lado estaba Las Casas.

La controversia de Valladolid de 1550, donde España se detuvo a preguntarse si los pueblos que conquistaba tenían derechos.
Sepúlveda decía que la conquista era lícita. Afirmaba que los indígenas eran tan atrasados que España tenía derecho a gobernarlos por la fuerza. Las Casas desmontó la idea. Sostuvo que eran plenamente racionales y plenamente humanos. Tenían ciudades, leyes y una fe propia, y nadie tenía derecho a esclavizarlos.
Nunca se declaró un vencedor claro, y ambos bandos se atribuyeron la victoria. Aun así, la controversia importó. Un imperio europeo se había detenido a preguntarse en voz alta si los pueblos que conquistaba eran seres humanos con derechos. Las Casas había forzado esa pregunta a salir a la luz, y su respuesta fue moldeando poco a poco el derecho español. Puedes leer más sobre la controversia de Valladolid en History Today.
El punto ciego que más tarde renegó
Las Casas no fue un santo de escayola. Al principio de su campaña propuso una solución terrible. Para librar a los indígenas, propuso traer africanos esclavizados para que hicieran el trabajo en su lugar. En aquel momento lo veía como el mal menor. Se equivocó, y llegó a reconocerlo.
Más adelante en su vida se volvió contra su propia idea. En su Historia de las Indias escribió que la esclavitud africana era tan injusta como la esclavitud indígena que combatía. Dijo que antes no lo había visto con claridad, y que lamentaba aquel consejo. Pocos hombres de su tiempo reconocieron algo así por escrito.
Por eso, en parte, sigue importando. No empezó siendo un héroe. Se convirtió en uno al cambiar de opinión cuando los hechos lo exigieron. La misma honestidad que lo hizo dudar de la conquista lo llevó después a dudar de sí mismo.
Bartolomé de las Casas: preguntas frecuentes
¿Fue Bartolomé de las Casas un denunciante?
En esencia, sí. Vio graves irregularidades desde dentro, reunió las pruebas y las denunció ante quienes podían detenerlas. No tenía protección legal ni recompensa. Arriesgó su buen nombre y su seguridad para poner la verdad ante la Corona. Ese es el núcleo de lo que significa denunciar irregularidades.
¿Qué cambiaron las Leyes Nuevas de 1542?
Prohibieron esclavizar a los indígenas y bloquearon cualquier encomienda nueva. También ordenaron que las concesiones existentes se extinguieran a la muerte de su titular. El objetivo era ir desmontando el sistema con el tiempo. Las revueltas de los colonos obligaron a la Corona a deshacer la norma de herencia en 1545.
¿Apoyaba Las Casas la esclavitud?
Durante un tiempo sí. Al principio propuso traer africanos esclavizados para librar a los indígenas. Más tarde calificó ese consejo de grave error y escribió que la esclavitud africana era igual de injusta. Su cambio de postura es una de las rectificaciones más honestas de su época.
La misma denuncia que hizo famoso a Las Casas fue luego utilizada contra su propio país. Por toda la Europa protestante, los impresores se aferraron a su relato y lo reimprimieron con sus propios fines. Inglaterra y los Países Bajos lo usaron como propaganda antiespañola. Alimentó lo que se conoció como la leyenda negra, la idea de que solo España era cruel de un modo singular.
Ese es el extraño destino de muchas personas que dicen verdades incómodas. La verdad rara vez se queda en sus manos. Otros la recogen y la usan con sus propios fines, para elogiar o para atacar. Las Casas quería salvar vidas y reformar un imperio. Algo de eso logró. También entregó a los rivales de España un palo con el que golpearla durante siglos. Sobre su legado todavía se discute hoy, y eso solo demuestra cuánto importa aún lo que denunció.
Investigadora y analista de datos en denuncia de irregularidades. Cuenta las historias de denunciantes célebres y su lucha por la rendición de cuentas.